I
Repugnate
y así
en mi
escupe la codicia que muerde.
Yo resbalare
aquellas lenguas de verso que tanto te fastidian
para sanar la triste dignidad
que entierras hoy sobre mi voz.
II
Muñeca, muñeca,
quien necesita un juguete de viento?
Magos,
malicia de espantos
de la ubre de Dios nos embriagamos todos.
Pierde la cuenta, duende, que ellos no nos llaman.
Adopteme, Señor, arriesguese,
yo le canto en su cama azul cuando se vaya.
III
A la música que hoy es mi sustento de fuego,
Al nombre que muerdo, David V.
DESPÓJATEAl nombre que muerdo, David V.
LAMPARA ENGAÑADA...
NAVEGAME Y NO PIDAS DISCULPAS.
ALLÍ DONDE NO NOS ACOMPAÑEN
MORID, Y EN MI, RESUCITA TUS LAGRIMAS.
IV
Su casa me da miedo.
Cuando los hechiceros y los fantasmas se van,
solo queda el gemido del león que recuerda.
Yo no le traigo vida ni pan,
y mi canto no va a quitarle la angustia en los pulmones,
pero, poeta,
he venido por usted.
Despídase de sus amigos
De las gracias al amor
a las letras que lo inmortalizan
y venga que el tiempo me dijo que ya yo no espero mas.
No vaya a cerrar la puerta
esta noche, vienen sus hijos a celebrarlo.
No se afane,
cuando estén bien ebrios,
entre el humo vayalos besando
vayales bautizando en el espanto las letras.
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